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Entre las múltiples tareas que tiene el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, es la de mejorar la sociedad de la información.

Y una de las facetas más importantes de la sociedad de la Información es lo que llamamos edemocracia, es decir la utilización de las Nuevas Tecnologías para las tareas propias de participación de los ciudadanos en el gobierno del país. Por eso, ahora que el referéndum europeo se acerca, se ha considerado de sentido común, incorporar la formula del voto electrónico para fomentar nuestra participación en este referéndum.

Para ello, habrá que hacer unas leves modificaciones en la ley electoral, y también un estudio tecnológico sobre los plazos que se necesitan para implantar esta fórmula y su seguridad, que están siendo supervisados por la Presidencia del Gobierno y la dirección del grupo parlamentario socialista.

Bajo el termino voto electrónico o también e-voto, se esconden en realidad muchos significados diferentes, cada uno con sus peculiaridades específicas.

Pero podemos reunir estas realidades en dos concepciones:

La primera es lo que llamaríamos el VOTO VÍA RED, que puede hacerse desde casa, en un país, extranjero, desde cualquier dispositivo electrónico (ordenador, PDA, teléfono móvil) que pueda conectarse a Internet.

La segunda concepción es El voto utilizando máquinas preparadas especialmente para ese menester, que pueden encontrarse sólo en espacios preparados ex-profeso para una votación, como un colegio electoral.

El voto a través de máquinas, básicamente aumenta la eficiencia y fiabilidad de un proceso electoral estándar, siempre y cuando se haga correctamente. El elemento más significativo acostumbra a ser un retraso sustancialmente menor en obtener los resultados definitivos.

Por el contrario, el voto vía Internet ofrece mejoras cualitativas en la eficiencia, como puede ser poder votar sin tener que asistir al centro electoral, y de forma mucho más sencilla y eficaz que mediante el voto por correo.

Además el voto vía Internet permite imaginar escenarios de e-democracia en los que hay mejora cualitativa no ya del proceso, sino del mismo acto de participación. El voto vía Internet puede permitirnos, por ejemplo, facilitar los procesos de referéndum, facilitar la consulta ciudadana en la política local o establecer mejores canales de comunicación entre los ciudadanos y los gobernantes.

En cualquier caso, el criterio básico a nivel político es establecer si simplemente estamos introduciendo un nuevo tipo de máquinas para hacer más eficaz el proceso , o bien hablamos de utilizar Internet para abaratar y a la vez mejorar la participación en los procesos democráticos.

La posibilidad de utilizar las nuevas tecnologías de la información y la comunicación para expresar nuestra posición en relación a una serie de temas o escoger a nuestros representantes, de ningún modo agota las formas, en que la participación democrática de los ciudadanos pueden mejorarse cuantitativa y cualitativamente a través de las Tecnologías de la información.

Por otro lado, el e-voto para tener sentido y no ser simplemente una mera operación de márqueting, ha de ir acompañado de toda una serie de medidas paralelas de e-democracia, como pueden ser establecer sistemas simples y eficaces de transmisión de la información y desarrollo de procesos deliberativos.

Detrás de un e-voto tiene que haber e-información y e-deliberación, de la misma forma en que unas elecciones tradicionales no tendrían sentido si los ciudadanos no tuvieran acceso a información objetiva acerca de las propuestas electorales de los candidatos, y no se pudiera deliberar libremente sobre las bondades y defectos de cada candidato.

Cuando un programador se pone manos a la obra para diseñar esos programas de voto electrónico, debe tener en cuenta una serie de soluciones tecnológicas, pero sin quitar la vista de las soluciones analógicas que ya existen, ya que detrás de esas soluciones analógicas hay decenas de años de pruebas y errores, que hacen, a día de hoy, esos sistemas mas funcionales, estables y seguros. El sistema tradicional de cabina, papeleta, voto presencial, identificación a través del DNI y urna nos puede parecer muy arcaico, pero conserva singularmente bien, una serie de características básicas que ha de tener un voto electrónico. Así que vamos a enumerarlas:

La primera es el anonimato, esta es fundamental.

La segunda es la unicidad. Una persona sólo puede emitir un voto

La tercera es la representatividad. El sistema de identificación a través del reconocimiento, mediante un documento acreditativo permite comprobar que nadie vota por una tercera persona.

La cuarta es la libertad de elección. Es decir emitir el voto sin que nadie sepa qué votamos y además sin que nadie nos presione para dirigir nuestro voto en una dirección u otra.

Un sistema de voto electrónico realmente fiable ha de cumplir estas cuatro características.

El voto electronico tambien presenta ventajas e inconvenientes, asi que empezaremos primero por los inconvenientes:

La desventaja más clara del e-voto es crear falsas expectativas e imaginarse que puede utilizarse para resolver problemas que, en realidad, dependen de otros muchos factores.

Así, por ejemplo sería catastrófico que un gobierno decidiera que invertir en e-voto es suficiente para garantizar la participación democrática. Seguramente los resultados serían exactamente inversos a los previstos.

Otro peligro claro de un uso no reflexivo del e-voto, es la brecha digital. Insistir en el e-voto como sistema principal de votación en un país dejaría automáticamente fuera de juego a aquellas personas que por discapacidad, falta de conocimiento o motivación no se ven capaces de utilizar una herramienta de voto a través de Internet.

Tampoco hay que menospreciar la desconfianza natural, de mucha gente -acostumbrada a la corporeidad de las papeletas y las urnas- a tenerse que enfrentar de repente con votos virtuales hechos de unos y ceros.

Y, Finalmente, no hay que olvidar los peligros del fraude. Los sistemas perfectos no existen, pero tampoco es menos cierto que el fraude es más fácil de realizar en un contexto electrónico.

Y ahora vayamos con las ventajas

En primer lugar las ventajas económicas. Si todo el mundo puede votar desde su casa, nos ahorramos una cantidad significativa de dinero público en montar y organizar los colegios electorales o los sistema de contado de votos.

Tampoco son menospreciables en velocidad: en un sistema perfecto en el que todo el mundo vota vía Internet, el resultado podría estar contabilizado a los pocos minutos de cerrar las mesas electorales virtuales.

Pero yo creo que la ventajas principales son las sociales y políticas, ya que al aumentar la facilidad de votación, podemos, por ejemplo, organizar más elecciones, facilitar el voto a los discapacitados, ofrecer una alternativa más sencilla que el voto por correo cuando se está lejos y, en principio, pues facilitar las cosas a aquellas personas que, por desidia, prefieren no votar para pasar el domingo de forma recreativa.

Las ventajas económicas o de rapidez a la hora de dar los datos son innegables. En el momento en que tenemos que trabajar un voto híbrido para permitir el voto presencial a aquellas personas que por diversas razones no puedan o no quieran votar por Internet, estas ventajas ya no son tan impresionantes, pero siguen existiendo, ya que de todas maneras este voto electrónico tendrá que convivir durante muchos años con el voto analógico, pero todo llegará.

De todas maneras las soluciones tecnológicas por sí solas nunca podrán solventar problemas sociales, si paralelamente no hay un trabajo de educación y motivación democráticas. De nada sirve facilitar el voto por Internet si una parte importante de la población deja de creer en las instituciones, como por ejemplo en el caso de estudios preliminares de voto electrónico en el Reino Unido, en los que la inclusión de voto a través de la red no hizo variar en mucho los porcentajes de abstención.

De momento el e-voto y el voto de papel van a coexistir durante por lo menos algunos años, por diversas razones. La primera es por la famosa brecha digital, la segunda es por que mientras exista brecha digital, la educación tecnológica aun no llega a todos los ciudadanos, y ya sabemos que la falta de conocimiento de cualquier sistema produce desconfianza. Además esta implantación del e-voto, lleva una gran inversión que no se puede hacer de un solo golpe sino que hay que llevarla a cabo poco a poco.

En cualquier caso el voto digital también puede servir para otro tipo de experiencias democráticas de consulta ciudadana, en las que un determinado gobierno puede pulsar la opinión publica, de una manera ágil y rápida, en un determinado momento para conocer hasta que punto una medida va a ser acogida por la población, sobre todo en administraciones locales, donde la participación ciudadana a la hora de solventar problemas propios del municipio o de la comunidad, pueden hacer del voto electrónico una herramienta imprescindible.

Aunque parezca mentira, andamos a la cola de los países en implantación de las Nuevas Tecnologías, pero sin embargo la empresa española INDRA, es una de las punteras en el desarrollo del voto electrónico, con tres proyectos, la urna electrónica, el sistema point and vote, e Internet.

El primer sistema es un escáner óptico que realiza la lectura del voto en el momento en que se introduce la papeleta en la máquina. Esto facilita y acelera el proceso de recuento y registro de resultados, que son transmitidos inmediatamente al centro de datos.

El ´Point&Vote´ son pantallas táctiles en las que el elector realiza su selección de los candidatos o las formaciones políticas seleccionando sobre el monitor. Este voto queda almacenado en una memoria para su totalización en cada mesa y la posterior transmisión de resultados al cierre de la jornada electoral.

La opción a través de Internet significa que cada votante censado dispone de una clave especial de identificación única que, junto con su número de identidad, le da acceso a unas pantallas en las que formaliza su selección de los candidatos o candidaturas de su circunscripción.

También la Universidad Rey Juan Carlos tiene un Grupo de Estadística y Ciencias de la Decisión con un Laboratorio de Ingeniería de la Decisión, en la que se estudia y se desarrolla el voto electrónico, y también la empresa Accenture ha creado una sección de negocio dedicada a soluciones estratégicas y de planificación, gestión de programas, gestión de sistemas electorales y desarrollo de sistemas de inscripción de votantes.

Las primeras elecciones de ámbito nacional con voto electrónico celebradas en España y relacionadas con una Administración pública se realizaron en junio de 2002 y fueron las llevadas a cabo en el seno de la Guardia Civil para elegir al Consejo Asesor de Personal del Instituto Armado.

Pero también hay precedentes en lo que se refiere a consultas populares. Los casos más recientes son los de las localidades de Zamora, Toro, Pol (Lugo) y Jun (Granada) durante las pasadas elecciones del 14-M.

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